La crisis de los 40. Así se le llama a un periodo de duda, pesimismo e incertidumbre que atraviesan algunos en la mitad de su vida, usualmente al alcanzar los 40 pirulos. Rogelio también atravesó esta crisis, pero a los 20 años.
Pudo ser por impaciencia, o inconcientemente sabía que su expectativa de vida no era buena si seguía alimentadose exclusivamente de Jorgitos y duraznos en almíbar, pero el hecho es que antes de su vigésimo cumpleaños sintió con desazón que había desperdiciado dos décadas.
Ser un adelantado conllevó sus complicaciones. Las soluciones estándar estaban fuera de su alcance. No tenía plata para un convertible, ni un trabajo que dejar, ni una esposa que engañar.
Decidió entonces organizarse, escribir en una lista sus proyectos de vida y cumplirlos. A la lista la llamó "Lista de cosas que tengo que hacer para que mi vida no sea en vano", demostrando nuevamente su falta de capacidad para nombrar cosas como puede atestiguar su perro "Canino mascota de raza inconclusa que responde al nombre Fido".
La lista empezó con los mismos proyectos fundamentales que tiene cualquier hombre:
- Tener un hijo.
- Plantar un árbol.
- Escribir un libro.
- Poner un huevo.
Para tener un hijo necesitaba primero conquistar una mujer, lo cual resultaba tan improbable que decidió descartar la idea.
Si plantaba un árbol se le derrumbaba el balcón.
El libro fue escrito. Pero su autobiografía vendió una sola copia a su madre, quien la acusó de predecible.
Poner un huevo también parecía difícil, aunque mucho mas probable que conquistar a una mujer.
La lista fue completada por otros ítems, pero al escribir el décimo (ganar un mundial) tuvo que admitir que cada proyecto lo alejaba mas del objetivo de sentirse realizado.
Frente a este oscuro panorama, cayó en un pozo depresivo. Es decir que estando depresivo, cayó en un pozo, probablemente porque el panorama estaba oscuro. Pero no dejó que esto lo detuviera, Rogelio era un hombre perseverante, y no descansaría hasta encontrar una forma de sentir que no vivía en vano.
El esfuerzo tuvo sus recompensas. Fue una noche en el bar, noche como cualquier otra, cuando entre conversaciones confusas y cervezas Rogelio tuvo su revelación.
Recuerdo estar discutiendo sobre la naturaleza de la sustancia liquida que rodeaba al maní en el momento que nos habló:
-Amigos, desde que el mundo es mundo el hombre busca una sola cosa, trascender, ser recordado, que su imagen perdure mas allá de su tiempo. Sé que esto es lo que yo buscaba, solo que hasta ahora no encontraba la forma... Y eso que rodea al maní es orina, el baño estaba ocupado.
Más tarde me confesó su plan. Reconociendo que hacer algo que conmocione al mundo es demasiado difícil, opto por impresionar a los más impresionables, los niños. Opinaba que si un chico experimentaba algo realmente fuerte, nunca lo podría olvidar. Así pues, bastaba con hacerlo con todos los niños que pudiera, para que se acordaran de él para siempre.
El conejillo de indias fue mi hermano. Esperó a que salga del colegio y cuando estaba solo lo agarró de la cara, y embadurnado en grasa de bacalao para el olor (Rogelio quería que fuese una experiencia multisensorial), con cara de Jack Nicholson en El Resplandor, le susurro al oído "Mirame a la cara, no te olvides nunca mas de mi, o te arranco la piel con un pela papas...", luego lo soltó y empezó a gritar desaforadamente hasta que mi hermano ya estaba a 4 cuadras.
Pasado un mes mi hermano seguía haciéndose pis y murmurando "bacalao, bacalao" mientras dormía, por lo que dimos el experimento por exitoso.
Satisfecho, Rogelio repitió el proceso rutinariamente. Comenzó en los ratos libres, luego dejó el trabajo para tener más tiempo y finalmente abandonó su casa y se mudo a un callejón, dedicándose enteramente a dejar su huella en la memoria de la infancia. Cada cierto tiempo se muda de barrio, en parte por razones policiales, pero también para que su leyenda siga creciendo por todo el territorio.
Pocos lo seguimos conociendo como Rogelio. Hoy en día tiene distintos nombres en distintos barrios, como "el loco gritón" o "el hombre bacalao", pero todos coinciden en llamarlo pobre tipo, insisten en confundirlo con un simple vagabundo que se rindió a la vida. Poco saben ellos.
Doy fe que hoy en día Rogelio es más feliz que nunca. Vive tranquilamente con "Canino mascota de raza inconclusa que responde al nombre Fido”, haciendo lo que quiere. A veces pasa frió, pero es un precio bajo por cumplir el sueño de su vida.
puede ser que rogelio venda cabezas de pescado en calle florida?
ResponderEliminarimposible
ResponderEliminarUna pena que ya no escribas más :(
ResponderEliminarkiero_un_pony@hotmail.com